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miércoles, 8 de agosto de 2012

ALGUNOS POEMAS DE MI LIBRO "SENTIMIENTOS"

PASIONES
(MITAD DE MI DOLOR)



(I)

Es tu deseo
el mío,
y en el génesis de nuestro encuentro
una lagrima ensombrece la calidez.
Llorás por perder tus días
de risas infantiles
tu caudal, tu gloria
eso; que vos decidís
endosar a mi nombre
herrarlo en mi corazón
y hacerlo mío


(II)

Debo ser raudo
como bengalí
evitar mis manos
y mermar la fuerza,
para poseerte con guantes
blancos
sin profanar tu piel.

Apartar la luna llena y
encontrar el clímax
de tu virtud.

Monstruo yo; que disfruté
tus rojas lagrimas,
ese atardecer.


(III)

Como manglares de lujuria
son tus dedos
en mi piel,
apéndices de gloria
rictus de vanidad y
fluidez carnal.

Mientras callas mi aliento
con tus labios,
siento el roce de tus pies
angelicales
exquisitas caricias,
que nublan
mi realidad.



(IV)

Este tuerto amor
que solo yo siento,
que solo yo veo.
Un pókar es,
de homónimos de sexo
calvo de deseo
tieso de rencor,
mortal como el tiempo
y renco de calor
sabés que muero
sin vos,
y en parábolas de sentimientos
me matás
con calidez

(V)

Acaban conmigo
tus labios,
y el arma
de tu piel
enerva mi pasión.

Tu mirada
es mi enemiga,
tu calor engulle
mi deseo.
Insondable suspiro
delata mi liviandad.


(VI)

La sutileza de tus besos
ahogan el silencio
de mi estancia.

Y como cetáceo llanto
irrumpen mis exhortos
infinitos.

Tu pelo,
es como lava
en mi pecho.
Y tu vientre quema
lo que queda
de mi.


(VII)

En una guedeja
de respuesta
obtengo un retazo de hipocresía,
que traga las frases
para engañar
a mi corazón.

Un NO; que mata
que fatiga
hasta la sangre,
que daña;
el alba
y ensombrece el aura
de la muerte.

 (VIII)

Te veo; y eres
frente al espejo
una ilusión en blanco
y negro.

Arropás con tu sangre
mis ojos,
para que no vea tu odio.
Diría que te conozco
si no estuviera borracho
de impaciencia.

Sobreviví a tu furia y a tu amor,
y tu indiferencia murió
en la oscuridad,
a milímetros del deseo.

  

(IX)


Después de todo;  me arrodillo
ante vos,
como un sacrificio,
como una elegía.
Te amo porque tu vientre
me devora.
Porque tu nombre es; MUJER
mujer de jade.
Por que huele a sangre
tu deseo,
y a holocausto
tu pudor.
Te amo cuando marginás mi lujuria
y hasta cuando mordés mis entrañas
te amo.

(X)

He visto tu imagen,
derretirse en la sombra
de mis lagrimas
y he visto sangrar, una rosa.
He visto una filosa daga
seduciendo en tu cabeza
una serpiente,
y una cruz de fuego
expulsándome de tu piel.
He visto mi cadáver
en tus ojos,
y rodar mis viseras
calcinadas.
¡Creo haber visto
mi condena
cuando te vi!


(XI)

Aflora en mis labios la hipocresía
de negar tu amor,
muriéndome todo.
Es conocedor de mi suplicio el mundo
y aun sabiendo que mi alma llora
yo con cinismo sonrío,
y muero.

Si pudiera restituirte el tesoro
que te robé!!
para sentirme menos monstruo
que hoy.

No dudaría en crucificarme,
voltear la página de mi historia
desnudar mi estúpido orgullo,
y lapidarme.

Si pudiera restituirte el tesoro
que te robé!!

si tan solo pudiera !


 
(XII)

Voy a resumir mi amor
para que sobre él;
sea un cielo,  tu sórdido cariño

Voy a ensangrentar mis manos,
retorciendo los colores
de tu risa.

Permitiré que en primavera
se emponzoñe mi corazón,
y se mutile mi alma.

Luego;  la ironía de tu piel
el sabor artificial de tus labios
y tus talladas frases de amor,
morirán contigo, en el verano
de tu desnudez.

 
(XIII)


Amanecer sin vos
es como aullarle a las piedras,
es preñar una manzana
y degustar la ambrosía de sus migajas.
Amanecer sin vos,
es disfrazarse de gris
bajo la lluvia,
degollar un lamento contenido
y correr sin piernas.
Amanecer sin vos, es morirse
en el peor instante,
es comerse un candelabro rojo
y vomitarlo con rencor.
Amanecer sin vos
es tan absurdo,
como amanecer sin mí.

  
(XIV)


Sos la mujer,
que ha pulido el viento
en mi peñón.
Quien llegó a mi velatorio
y se quedo a soñar con mis
huesos, a conversar con mi
vergüenza

Mi aliento es tuyo:
pues son barrotes tus dedos en
mi hombría y son tus senos
mi asesino.

Ni la pegajosa luna; que corté del rosal
ni la alondra que desveló mis intuiciones,
te envidia más que el Súcubo;
quien acecha mi calor,
y pretende devorar mi carne
como guarnición
de tu deseo.


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